En la diaria consulta que hacen los padres hay un gran porcentaje de ellos que no saben cómo educar a sus hijos ya que se encuentran presionados y desorientados.
Por un lado están los valores morales que tratan de inculcarles y por otro lado la realidad de este mundo irrespetuoso que los conduce invariablemente al consumismo, promovido por los medios de comunicación, cuando expresan las bondades del producto de moda en diarios, revistas y televisión. Esta es la realidad que les toca vivir.
Por un lado padres que promulgan un discurso, pero a los que les resulta imposible practicarlo en la realidad cotidiana, por sus propias limitaciones. Esta dicotomía ha hecho que la incomunicación entre padres e hijos sea tan difícil…
Los hijos han perdido el respeto por sus progenitores y esa falta de respeto es lo que los distancia. Sin la tolerancia debida de ambas partes, sin una comunicación asertiva no hay posibilidades de cambiar esta realidad. La falta de límites desde las más tiernas edades, el consentimiento sin esos límites que marcan el camino de la educación es uno de los motivos por los cuales esos adolescentes y jóvenes de esta década ya no obedecen a la formación y a los valores que pretenden inculcarles sus padres y sus maestros o profesores.
“EL SI FÁCIL” durante la niñez ha determinado que los papás no han educado para la vida real, es por eso que cuando ese niño o joven tiene que asumir responsabilidades no lo hace como corresponde porque desde pequeños fueron dependientes de sus progenitores. No conocieron el esfuerzo.
La educación primaria, que es la que damos en casa, nos obliga a que en cada edad hay que dar las responsabilidades que corresponden, sin miedos y la con seguridad total de que estamos correctamente en el camino indicado.
La responsabilidad no se delega, se otorga.
Poner límites adecuados es proteger a sus hijos y velar por su seguridad.
Cuando son adolescentes y comienzan las salidas nocturnas es necesario dejar bien claros cuáles son esos límites para que ellos sepan cómo conducirse ya que la vida nocturna los expone a los peligros del alcohol y la droga y como consecuencia de ello a los accidentes vehiculares. Hay que saber decir NO cuando así corresponde. No hay que tener miedo a los hijos. Es mejor poner esos límites necesarios para evitar después derramar lágrimas “saladas” que son las que salen del alma con muchísimo dolor.
El derecho de los hijos termina donde comienza el derecho y la obligación de los padres de decir NO
El avance del alcoholismo y la drogadicción y la violencia social nos indica que hay que estar atentos y controlar a nuestros jóvenes hijos para evitar en un futuro males mayores.
Esa es nuestra obligación como padres ya que nuestros hijos siempre opinan que “no pasa nada” Ellos en su idioma dicen FRESH!!!, COOL!!! .Los jóvenes que no tienen los límites adecuados siempre justifican “que saben que la marihuana hace daño pero que también comer comida chatarra produce daño en el cuerpo y nadie dice nada” Si los adultos permitimos este razonamiento seguramente después de la marihuana seguirán pasando por distintas drogas mezcladas con alcohol y ya tenemos muchos ejemplos en celebridades del mundo que han muerto porque nadie les puso los límites que correspondían.
Por último creo que el principio de la solución para los padres es saber que hay que educarlos con mucho amor pero sin descuidar los límites necesarios para cada edad y recuperar la autoridad desdibujada en base al ejemplo, concretando en hechos lo que dicen con la palabra y ejercitando diariamente un diálogo pleno y abierto entre padres e hijos buscando analizar la realidad. No olvidando nunca que la última palabra es la de mamá y papá.
“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo… en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado” Rabino Edy Kaufman
Jaime Kusnier
Especialista en Educación
DIRECTOR
Aletheia Internacional
Av. Tomás Marzano 2550. Miraflores
Lima-Perú
Central: 271 3612
www.aletheia.com.pe
