Autoestima Positiva, pilar fundamental

Autoestima Positiva, pilar fundamental

Llegó el momento. Durante cinco años nos preparamos para este día, soñamos con ver a nuestro hijo con su uniforme, averiguamos cuál sería el mejor establecimiento educativo, dónde se cumplirían cabalmente nuestras expectativas como padres, qué profesionales pasarían tantas horas con nuestro hijo, cómo tratarían al personaje más importante de nuestra vida.

Hemos alistado la mochila, el uniforme, los útiles que nos solicitaron. Y allí vamos, con la emoción a cuestas, sin entender muy bien qué significa esto de comenzar a transitar el camino extenso e incierto de la escolaridad de nuestro hijo. En la mochila van nuestras expectativas, las ilusiones que pusimos desde que eran niñitos, nuestras normas y valores y seguramente una golosina que te dará la certeza de que, en algún momento del día, tu hijo sentirá la presencia de su madre en el corazón.

Es el primer paso que hará el niño en la conquista de su autonomía. Estará cada vez más capacitado para hacer las cosas por sí solo .Pero te seguirá necesitando en el plano afectivo y constituyes uno de sus puntos de referencia más importantes. Tu hijo ya es un estudiante. El nivel de exigencia va a aumentar, los objetivos están más estructurados y deberá aprender muchos y variados contenidos. Te va a seguir necesitando, aunque ahora parezca que es más autónomo. Si se está independizando es porque has logrado establecer con él una relación muy segura, a través de la cual se atreve a entrar en contacto con un mundo más amplio. Esa seguridad estará dada también por la autoestima alta, uno de los aspectos más importantes en el desarrollo del ser humano.

Un niño que se ve como alguien que merece el afecto de los demás, como un ser útil que consigue lo que se propone, puede lograr un desarrollo adecuado en cualquier etapa de su vida. Adquiere confianza y autoestima, cuando tanto padres como educadores le transmiten una imagen positiva de sí mismo y comienza entonces a vivenciar la seguridad que necesita. Somos nosotros los adultos quienes proporcionamos cariño al niño y los hacemos sentir valiosos.

Para favorecer esta autoestima, no debemos fijarnos solamente en aquello que no hacen bien .Las malas conductas llaman nuestra atención. De hecho, cuando hay un comportamiento inadecuado, el profesor nos cita y acudimos preocupados. En cambio, cuando el niño se comporta bien, no lo señalamos como algo positivo, y es en ese momento cuando debemos favorecer su autoestima y mostrarle todo lo bueno que hay en él.

También se trata de proponerle alguna actividad en la que el niño pueda destacar, para tener motivos por los cuales felicitarle. Debemos animarle a que realice lo propuesto aunque conlleve cierto grado de dificultad. Es el esfuerzo lo que valoraremos, independientemente del resultado. Enseñemos que los resultados más gratificantes se obtienen cuando se emplean todos los recursos en una tarea que suponía para él un reto.

Y sobre todas las cosas, demuéstrale siempre que lo quieres, por ser como es, por ser tu hijo.

Mi Hijo es un mal Estudiante

children_school

La educación de nuestros hijos se ha convertido en un desafío. El estímulo externo es cada vez más fuerte. De una generación de padres autoritarios, se ha devenido en una de padres permisivos y temerosos de las reacciones de sus hijos.

El mal rendimiento escolar ha sido un factor desencadenante de enfrentamientos, discusiones, frustraciones, reclamos de parte de padres que sufren lo que podríamos dar en llamar “síndrome de impotencia” al no poder sostener medidas disciplinarias que conlleven un sentido de autoridad que emane de la seguridad y fortaleza paterna y finalmente de los límites.

Por el contrario, el “éxito” que puede demostrarse con un trabajo cumplido, con una lección bien aprendida y finalmente con la nota máxima, no significa simplemente que el alumno esté satisfecho con lo que ha hecho y que sea eso un pasaporte a una carrera universitaria de excelencia.

Lo verdaderamente sustancial, es la actitud que el niño o adolescente disponga para enfrentar los retos que inevitablemente se le presentarán durante toda la vida. Y específicamente hablamos de actitud y no de aptitud. El éxito personal no es un imaginario estado de gracia, exento de conflictos, decepciones o frustración.

Qué pasa cuando nos dicen en la escuela, o en el colegio, que nuestro hijo no progresa, que tiene que mejorar?. Pues lo primero es abandonar la creencia de que un mal estudiante es alguien que no sirve para nada. Una autoestima positiva se crea a partir de un estímulo adecuado, no hay lugar para la descalificación.

Si las cosas no van bien, no es necesariamente culpa del alumno, y padres y profesores debemos empezar a convencernos de que un mal estudiante no es un mal niño.

Nuestro objetivo como educadores no es tanto el obligarle a que cumpla con unos criterios educativos, como conseguir que el niño o el adolescente se encuentre integrado en una actividad que le permita desarrollarse en forma completa. Que pueda hallar el éxito personal aprendiendo a convertir los sentimientos negativos en positivos y las experiencias dolorosas en lecciones aprendidas.

Por ello, cuando un alumno no va tan bien como quisiéramos o como cabría esperar, es esencial que nos tranquilicemos. Que traigamos a la memoria nuestras propias vivencias cuando niños, que las compartamos con nuestros hijos, lo que les dará a ellos la sorpresa de que también hemos trabajado y hemos tenido errores, que nos hemos superado con esfuerzo. Ellos tendrán una visión muy reparadora de nuestra dimensión como seres humanos además de ser sus padres.

Debemos hablar con el profesor y hacer una valoración de lo que le ocurre a nuestro hijo, para descubrir cuáles pueden ser las causas de las dificultades y actuar en consecuencia.

En determinadas ocasiones, se debe realizar un psicodiagnóstico para descartar problemas orgánicos, vacíos académicos o dispedagogías anteriores, conceptos que el alumno no ha podido asimilar durante el proceso educativo y que arrastra durante la escolaridad, hasta que se produce el quiebre y no avanza. Tomando en consideración las falencias de toda índole que el estudiante pudiere presentar, lo verdaderamente importante, es sembrar en ellos nuestra confianza, nuestra aprobación y algo fundamental además del amor, el respeto hacia él y su circunstancia.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 30 seguidores